domingo, julio 16, 2006

Freakerío 02: Apariencias

Si quiero actuar, parece que las cosas me resultan súper bien. Había pensado en que tengo algo de talento para ello... desde el "curado" que puedo interpretar hasta las tallas irónicas que hasta que me río son bastante creíbles, pasando por todos los movimientos cuáticos que pueden hacer pensar que corro para atrás, que soy aspirado desde cualquier lado, etc, etc, etc. A pesar, claro, de que me dijeron también que yo no podría ser actor porque no sé mentir. En todo caso, yo creo que es distinto mentir a actuar, si bien tienen algo de relación por el hecho de que interpretas algo que no eres. No sé cómo llegó mi brainstorming a lo siguiente: Recordé un episodio de Seinfeld donde Jerry tenía que engañar a un Detector de Mentiras (porque le había jurado y rejurado a su novia policía que NO veía Melrose Place... el muy ridículo), y le pidió ayuda a George, el cual, demostrando como siempre la clase de fresco que es, era el único ser conocido de Seinfeld capaz de engañar a tal artilugio. George se negó a ayudarlo, pero al final accedió -después de que Jerry diera demasiada pena rogándole- a darle una pequeña clave: Jerry... solo recuerda... si tú lo crees, no es una mentira.

En Club Miel no hay noche normal. Ya habían leído algo así, ¿no? Hace algunas semanas estuve allá bailando. Mientras bailábamos con Víctor y unas niñas que conocimos en aquel momento, me dieron ganas de ir al baño. Cuando llegué a éste, me miré al espejo y pensé "esta noche puedo ir más allá". Y me lo creí, no podía ser mentira... ¡yo esa noche podía más! Y fue con tal determinación que salí hacia la pista central a buscar una víctima. No tenía que ser una niña con belleza normal... tenía que ser la más linda que viera. Bailaría con ella entregando todo lo que tengo. Si es todo lo que tengo, no puede ser poco, no puede ser malo. Entonces apareció a mi lado, como saliendo de entre el humo que había en la pista de baile. La mina más rica de la disco. La había visto más temprano, cuando llegué, pero no pensé en ese momento que podía optar a pararme derecho frente a ella.

De partida, era altísima. Debía medir como 1,78 mts. Era delgada (qué figura), tenía un cabello larguísimo, rojo -tal vez teñido... qué importaba... era sorprendente-, ropa bien apretada, una mini y una polerita, negras ambas, y para rematar, unos lentes que le tapaban casi toda la cara. De esos bien cool con degradación violeta (¡mi color favorito!). Cuando pasó por mi lado volví a mis arengas y a decirme "no, PeLiGRoso... no eres chico, ni feo, ni charcha... ¡eres PeLiGRoso!, ¡Ve por ella!". Y cuando empezaba a subir la escalera hacia la pista que hay en el tercer piso del local, apareció alguien con mucha personalidad a su lado y le habló "¿vamos a bailar al tercero?"... era Yo mismo, relajado como nunca y con una buena parada cool. "Ya poh", dijo. A lo que casi se me va a la cresta todo el autoestima y me iba a devolver al baño tal vez, o me sentaría en algún lado... ¡pero no!.. esperen... dijo "Ya poh"... quería bailar conmigo. Así fue que me recompuse y comencé a subir con ella a mi lado. La gente nos miraba y seguramente pensaba "mucha carne pa' tan poco perro". Pero lo siento, yo era el Rey del Mundo, ya que la mina más rica de Club Miel esa noche me había dicho "Ya poh".

Yo con las manos en los bolsillos, caminando todo cool, fue que llegué a su lado al tercer piso y comenzamos la danza. Entonces, mientras hacía mis clásicos movimientos cuáticos y rompedores de todos los esquemas de la sociedad, pensé "bueno... estoy bailando con ella... es un hecho, pero cómo tan gil de dejarlo en eso... mejor le hablo también. Sí, es un riesgo, pero si consigo un teléfono, una cita, algo... es piola".

Y, envalentonado por mi nueva aura ganadora, le dije "bueno, ¿cómo te llamái?" A lo que dijo

"FJKGHNB"... (¡!).

- "Disculpa... ¿me lo podrías deletrear?... no caché bien," dije, todavía manteniendo el tono cool.
- "F - J - K - G - H - N - B," respondió... a lo que ya perdí las esperanzas de saber su nombre. Tal vez más tarde, si conseguía sus datos bien, podría preguntarle con más calma. Todavía dependía del baile, así es que no estaba todo perdido.
- "Ahhh," balbuceé, mientras pensaba todo lo anterior, tratando de hacer parecer que había cachado. Entonces pasó...
"... pero llegué al mundo como Raúl".

Aquí voy a hacer un alto... ¿vieron X-MEN 3? No importa tanto la verdad, pero es que hay un personaje que se llama Ice Man. Este personaje tiene poderes de hielo, y cuando batalla, cubre hábilmente con su poder mutante su cuerpo completo con hielo, lo que le da una apariencia muy cool. Ahora imagínenme a mí, sin ese poder mutante, pero con hielo a través de todo mi cuerpo, tanto por fuera como por dentro. Sí, señoras y señores, damas y caballeros... era un travesti.

Por lo visto, yo no era el único actor aquella noche.

- peligroso

2 comentarios:

Soltaire dijo...

Jajajajaja... querido amigo...., siento lo traumático de la experiencia..., pero tienes que recordar siempre que "no todo lo quye brilla es oro"...jajaja... Muy guena la historia... igual pudo ser peor...., imaginate que no te hubiera contado nada hasta que se hubieran puesto más "romáticos"...
¿Y qué pasó cuando ella/él te confeso su identidad??¿cómo le diste el corte??¿o no se lo diste??
:)
Un beso enorme
Soltaire

PeLiGRoso dijo...

Bueno, tengo el honor y agrado de contar que ahora estoy pololeando con el/la susodicho/a... jajajaja, no... en realidad no le di la cortada. La verdad es que en ese minuto no me asusté tanto como dije (siento matar la magia), sino que consideré inmediatamente lo bakán que fue el haberme dicho de buenas a primeras que era hombre en verdad. Por lo que seguí bailando (ya no con tantas ganas de acercarme) y conversamos un rato. Yo más con tono de "buena, compadre" que otra cosa. Luego me dijo que iba a buscar a sus amigos y yo que me iba al baño, y nos despedimos cordialmente. Final feliz tuvo la historia =).

Un gran abrazo, Soltaire.